La
historia más bonita de amor que he conocido, esa que sabes que nunca, jamás en
la vida, por más que lo intentes, volverás a repetir.
Es la historia de dos entes enamorados desmesuradamente, llena de óbices cada vez más enrevesados.
Es la historia de dos entes enamorados desmesuradamente, llena de óbices cada vez más enrevesados.
Esta
historia me ha dado inmoderadas alegrías, incluso más que las bolsitas de
lunetas que mi padre me regalaba al volver de la oficina los jueves de
destajos, o aquellos 360 flip que realizaba cuando me creía skate boarder y tan
orgullosa de mi misma me hacían sentir, entonces sí, es la cosa que más me ha
dado alegrías en la vida.
Me
encontré un día enamorada desmedidamente, y sabía a mi amante sentirse igual; cada beso provocaba en mi cuerpo una electricidad inhabitual, cada caricia
hacía estremecerse hasta el último rincón de mi elemento, hacíamos una amalgama
perfecta sobre el mar donde nacen y mueren todas las tempestades de la carne, éramos
víctimas de los calambres más deleitosos rebosando en nuestra materia, él con
sus manos y su lengua me hacía no desear ningún gramo que no fuera de su
cuerpo.
Me
enamoré de sus palabras, de la filosofía con la que me manejaba, de la manera
en que me estrujaba más que la voluntad, de sus labios susurrando palabras impúdicas
en mis oídos, del procedimiento que seguía para seducir mis instintos, de como
me hacía brotar una risa descontrolada, y pintaba mis mejillas de un tono
escarlata con la misma facilidad que la tabla del uno, de como se veía
enamorado de mi persona aún con mis inseguridades, mi inmadurez y mis ganas de
sentirme querida y valorada.
Sabiendo que enamorarse de mi era una de las cosas más complicadas que podría hacer, lo hizo, y yo lo hice de la facultad con la que se volvió un coleccionista de mariposas y yo merecedora de un álbum de poesía.
Sabiendo que enamorarse de mi era una de las cosas más complicadas que podría hacer, lo hizo, y yo lo hice de la facultad con la que se volvió un coleccionista de mariposas y yo merecedora de un álbum de poesía.
Se
enamoró de mis lágrimas constantes e incluso en ocasiones exageradas, mi
tendencia a ser un poco enojona, y yo, me enamoré de su problemático pasado, sus
esperanzas, su fe, sus sueños y anhelos, él lo hizo de mi sarcasmo, de alguien
que no se siente perfecta ni lo mejor en la vida, de alguien que se preocupaba
por él más que por ella misma y de lo que pudiera pasarle, de mi ausencia y esa
irritabilidad que me domina cuando no estamos cerca.
Nos
enamoramos de largas llamadas por las noches que interrumpían nuestro sueño y
en ocasiones nos dejaban con insomnio.
Estaba
amartelado incluso de mis imperfecciones y mi percepción de pensar que nadie
podía amarme, de la forma en que mis ojos sonreían cuando estábamos juntos, de
la manera de abrazarnos la mañana que tenía que volver a casa, de los besos
esporádicos, de todas las razones que teníamos para enamorarnos, o no.
Los
momentos felices opacaban por mucho a los bretes que se nos interponían, lo execrable era bueno sólo por compartirlo
con él y porque sólo demostraba lo fuerte que era nuestro querer, lloré e
incluso llegué a sufrir, pero comenzaré a sonreír, porque haberle conocido es
una de las cosas que me han hecho más feliz, he conseguido un amor que le da
forma a las nubes, le brinda color a los días, esboza curvas en mis labios y
otorga sentido a mis suspiros.
Así
que no importa que tan lejos estemos, mientras nuestras letras se mantengan
uniendo nuestros corazones, tampoco ha de importar si dormimos separados
mientras soñemos juntos; por eso, quiero dormir un poco más, para, aunque sea
en mis sueños, tenerte aquí cerca mío.
esta bien lejos eso de cerca cuando las almas fueron hechas para encontrarse a sus anchas :D
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