28 agosto 2012

Quédate tranquila.


-Quédate tranquila.- esas fueron tus palabras. ¿Quedarme tranquila?, lo meditaba en mi cabeza, esa simple sugerencia me hacía sentir aún más inquieta. –Y ¿Es que tu no entiendes que soy mujer?, quería decirte, eso y muchas otras cosas más, pero para que explicar cosas que ya estaban dichas antes, te dejé colgar. Yo quería, yo quiero, que tú te des cuenta de las cosas cuando las digo, y si no las digo también. ¡JODER! ¿Es tan complicado que entiendas que aunque no derrame miel por mis poros, como lo hacen otras estúpidas enamoradas al estar frente a su amado, no quiere decir que a mi no me gustan los detalles? No es sólo una cuenta en una red social, tampoco lo es una foto juntos en el display de una página de chat, ni mensajes de texto llenos de cursilerías. ¡CARAJO! ¿Es tan difícil entender que quiera sentirte orgulloso y con ganas de presumirle al mundo que yo soy tu mujer, así como yo grito a los cuatro vientos que tu eres mi hombre.
No, no es tan difícil. Y no, no puedo quedarme tranquila.

No hay comentarios:

Publicar un comentario