Eran las 11:00
de la mañana, desperté y pensé que seguramente él seguiría durmiendo, aferrándome
a conciliar el sueño nuevamente deseaba que el tiempo fuese un poco más de
prisa para que se llegara la hora de escuchar su voz, ¿Y si lo llamo?, pensé,
pero sabía que si continuaba en sus sueños no me respondería y, entonces, yo
entraría en pánico y empezarían a venirse mil ideas a mi mente, revisé el reloj
nuevamente, 11:01 ¡Joder!, había transcurrido apenas un minuto y yo no podía
regresar a los brazos de Morfeo, apreté los ojos como un niño cuando tiene
miedo y desea quedarse dormido para que el monstruo bajo su cama no lo devore,
nuevamente no lo logré, revisé el reloj, y para mi sorpresa había pasado un
largo minuto de nuevo, 11:02 y mi mente no se quedaba en blanco, al contrario
me comenzaron a llegar todos los recuerdos habidos y por haber, 11:03 y yo
seguía sin poder aquietar a mi cerebro, ¡No pienses en nada!, decía para mis
adentros, contradiciendo con esto mi propia indicación, las 11:04 se llegaron y
para mi parecía que habían transcurrido horas desde la primera vez que revisé
el reloj, las 11:05 aparecieron,
orgullosas, pavoneándose ante mí, casi burlándose de mi imposibilidad de
pernoctarme, desee con todas mis ganas lograrlo y cuando empecé a idear un plan
el reloj ya marcaba las 11:06, casi lo tenía listo y ya eran las 11:07, me
sentí dispuesta a llevar a cabo aquella majestuosa idea que se me acababa de
ocurrir, por lo que a las 11:08 busqué la posición que me hiciera sentir más
cómoda, respire profundamente y cerré los ojos, ya eran las 11:09 y estaba
comenzando a darme por vencida cuando a las 11:10 empecé a sentir esa calma que
te llega cuando cuerpo y mente se desconectan, y efectivamente, lo
estaba logrando, estaba ganando la batalla y llegando a mi meta cuando, de pronto,
suena el teléfono, lo primero que veo es el reloj, 11:11, lo segundo su nombre
en la pantalla, contesto, escuché su grave voz y respiré aliviada. Desde
entonces me fascinan las capicúas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario